Carta a los salvadoreños: Pongámonos del “Lado Positivo del Mundo”

Estimados amigos:
El 28 de marzo, nuestro gobierno presentará, con toda la pompa que lo caracteriza, un proyecto millonario: La nueva “Marca País” para sustituir el ya trillado “El Salvador Impresionante”. Gastaron mucho dinero, contrataron empresas internacionales, todo esto dirigido por Sigfrido Reyes, presidente de PROESA. Un típico proyecto desde arriba…

Pero El Salvador ya tiene una “Marca País”, elaborada desde abajo, por los mejores profesionales de diseño y publicidad del país, quienes se unieron en el “Colectivo País” y sin pago alguno elaboraron un proyecto completo de “Marca País”.


Sigfrido, como buen burócrata, no cree en nada que no venga del gobierno. Nunca ha tomado en cuenta esta iniciativa y sus propuestas profesionales. Ha ido por el camino que más les gusta: derrochar dinero en consultorías, asesorías y expertos internacionales.

En cambio, la “marca país” hecha en casa, con su lema “El Lado Positivo del Mundo” es una propuesta estratégica que nació de un estudio profundo de nuestra identidad nacional y refleja la creatividad que nos caracteriza.


A ver con qué “nueva idea” millonaria nos querrá sorprender don Sigi. Los salvadoreños vamos a seguir usando la “Marca País” hecha desde abajo, porque ella sí recoge la manera como nosotros vemos el país y sus potenciales.

Pongámonos del “Lado Positivo del Mundo”. Saludos,



 

 


La Presentación del Colectivo País:



(MAS!/El Diario de Hoy)

Columna transversal: Trump no gana en Europa

Trump no es el inicio de una ola de populismo y autoritarismo en los países industrializados. Es más bien el inicio del fin.


Observando el accidentado arranque de su gobierno, un arranque sin luna de miel, con menos apoyo popular de todos los presidentes de la reciente historia, en Europa los movimientos de derecha populista y nacionalista se despertaron muy rápido de sus festejos de una supuesta “nueva era nacionalista”.

En Austria, el candidato de la ultraderecha para la presidencia perdió contra un ecologista convencido de la integración europea. En Holanda, un envalentonado imitador de Trump (de su peinado hasta sus consignas anti-inmigrantes) Geert Wilders se propuso convertir las elecciones parlamentarias en un referéndum contra la integración europea y contra las políticas de integración de inmigrantes y refugiados. Lo logró, pero lo perdió. La similitud entre Trump y Wilders produjo lo contrario: una clara mayoría en pro del futuro del país dentro de la Unión Europea y en defensa de la larga tradición holandesa de liberalismo, tolerancia y sociedad abierta.

En Francia, la incapacidad de los dos partidos tradicionales –los socialistas y los conservadores- de enfrentar el auge del populismo, parecía llevar a una situación muy favorable para el movimiento ultranacionalista de Le Pen, la gran amiga de Donald Trump y Putin. Los socialistas gobernantes, ante el fracaso de su presidente François Hollande, se refugiaron en una trinchera de izquierda ortodoxa, condenándose ellos mismos a la marginación política. Los conservadores practicaron el deporte de destruir a todos sus potenciales candidatos y terminaron con el peor, un hombre que no tiene tiempo de hacer campaña electoral porque está ocupado defendiéndose de acusaciones de corrupción y nepotismo. Todo esto y de postre el triunfo de Trump parecía una mesa servida para los ultranacionalistas. Pero de repente surge algo insólito para Francia: un movimiento centrista, y postula a un candidato joven, liberal y defensor de la integración europea y del libre comercio: Emmanuel Macron. En pocas semanas desplaza a los candidatos de los socialistas y conservadores y comienza a enfrentarse a Le Pen y sus consignas racistas, aislacionistas y anti-europeas. Es él que va a alcanzar la segunda ronda, y será él que va a derrotar a Le Pen.

La idea de Europa, el concepto de una integración económica y política que supera los nacionalismos, de repente resulta nuevamente viva y atractiva. Y también la idea de una sociedad abierta, respetuosa de las diferencias religiosas, raciales, y culturales.

En esta situación pasa algo inesperado en Alemania. En los últimos años, el sistema político había sufrido un cierto desgaste. Había estabilidad política y económica, garantizada por la gran coalición entre los dos partidos mayoritarios, la Democracia Cristiana y la Socialdemocracia, y por el liderazgo de Angela Merkel. Pero la prolongada existencia de la gran coalición cobraba un precio: una falta de debate político, de polarización, y también de oposición. En este desgaste, y aprovechando las angustias creadas por la entrada a Alemania de más de un millón de refugiados, principalmente de Medio Oriente, nació una nueva derecha que se enfrentó a dos consensos básicos de la gran colación: la aceptación de los refugiados y la integración europea. Nació de nuevo el monstruo del nacionalismo alemán, cobrando fuerza en varias elecciones regionales. Y la gran coalición, con su lógica de concertación y pactos permanentes entre las élites políticas, no sabía como responder a este reto. Hasta que el Partido Socialdemócrata, el socio minoritario en la gran coalición, rompe el equilibrio, renueva su dirigencia, y da inicio a algo que Alemania ya tenía tiempo de no ver: un debate y una competencia fuerte entre los dos partidos grandes. Pero con una característica: Ambos protagonistas: la democratacristiana Angela Merkel y el socialdemócrata Martin Schulz, ambos son fervientes defensores de la integración europea y de una Alemania inclusiva y plural. El debate es sobre cómo y sobre prioridades, y es fuerte y sustancial, pero el consenso básico queda intacto.

A un mes del lanzamiento de Martin Schulz, las encuestas lo ven a la par de Angela Merkel, con tendencia creciente. Y la Alternativa para Alemania, el movimiento populista-nacionalista, comienza a descender y deja de ser un peligro para Europa.

Resultado de todo esto: las democracias se han fortalecido y dinamizado en Francia, Holanda y Alemania, tres países clave para la unidad europea – y con consensos renovados sobre el camino de la integración europea y contra cualquier nacionalismo y aislacionismo. Estos consensos renovados y esta nueva dinámica política va a extenderse en el resto de Europa, incluso en los países donde el populismo y el nacionalismo ya han ganado terreno, como Polonia y Hungría. Haga lo que haga Trump, no va a lograr hacer retroceder en el resto del mundo la tendencia en pro de la integración y de la apertura comercial y política.
(El Diario de Hoy) 

Un cuento hipotético (Columna Transversal del 19 de junio 2006)

Esta columna fue publicada el 19 de junio 2006 en El Faro. 11 años después, con otro gobierno y otros alcaldes, esta columna que mezcla realidad con ficción todavía tiene vigencia. Ahora tenemos una autopista y un aeropuerto Monseñor Oscar Arnulfo Romero, tenemos una plaza Schafik Handal en Mejicanos, tenemos un Monumento de Reconciliación espantoso, y sigue ondeando la bandera de ARENA en el redondel Roberto D'aubuisson. Siguen molestándose los unos y los otros, pero para la mayoría de salvadoreños es algo normal. Que bueno...

 


Primer paso: Se inaugura la Plaza Roberto D’Aubuisson en uno de los nuevos redondeles creados en lo que fue la Finca El Espino. Basado en un acuerdo del Concejo Municipal de Antiguo Cuscatlán, el partido ARENA erigió un monumento en homenaje a su fundador, inmortalizando en grandes placas de mármol las consignas con las cuales D’Aubuisson lanzó su campaña anticomunista: “El arma más poderosa de los hombres libres es el voto”, “Patria sí, comunismo no”, “Primero El Salvador, segundo El Salvador, tercero El Salvador” y “Presente por la Patria”. Faltaba el quizás más importante: “Haga patria, mate un cura…”

Tambien la Calle Pedregal de Merliot, que conduce de este redondel hacia el El Platillo, pasando por los nuevos centros comerciales Multiplaza, La Cascada y La Gran Vía, recibió el nombre de Mayor Roberto D’Aubuisson.

Bueno, por lo menos una parte de la Calle El Pedregal. Porque sobre la otra parte –la que pertenece al municipio de Santa Tecla- no tiene poder el COENA de Arena. Aquí gobierna el FMLN. O más bien: Oscar Ortiz. Antes de que el partido le pueda dar línea de cómo reaccionar a la plaza y la calle D’Aubuisson, Oscar inaugura, en el redondel conocido como El Platillo, la plaza Monseñor Oscar Arnulfo Romero. Y la misma Calle Roberto D’Aubuisson, al cruzar el límite municipal e ideológico, se llama Calle Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Víctima y victimario comparten una sola calle. Entre dos redondeles de Ciudad Merliot está suspendida, de manera sintética y simbólica, la historia contemporánea de los salvadoreños.

Los representantes del FMLN, por supuesto, protestan contra el hecho de que ahora una plaza pública lleve el nombre de quien ellos consideran el líder de los escuadrones de la muerte. A los derechistas, por supuesto, les disgusta el homenaje a quien consideran un traidor a la iglesia y la patria. 



Uno que está en medio de los dos extremos (y de las dos plazas, con su Universidad Matías Delgado), el poeta David Escobar Galindo, declaró en agosto de 2006: “Conociendo a los dirigentes de nuestros dos partidos mayoritarios, hicieron los homenajes de mala fe. Son declaraciones de guerra. No se dan cuenta que han creado una milla de la reconciliación.”

Sin embargo, a esta altura no muchos eran tan visionarios como para llegar a esta conclusión. Más bien, se desató una especie de guerra de homenajes.

El FMLN hizo un análisis político-histórico y otro cartográfico. Detectaron que dos de los nuevos redondeles en El Espino, situados entre la Colonia San Benito y la flamante Plaza Mayor D’Aubuisson, forma parte del municipio de San Salvador, donde gobierna la doctora Violeta Menjívar. Bueno, digamos donde gobierna un Concejo Municipal compuesto por reconocidos líderes comunistas y otros que vienen de las FPL y de otros lados. En este concejo se generó un debate bien complicado: unos querían contrarrestar la Plaza D’Aubuisson con una Plaza Schafick Handal; otros dijeron: Si los areneros pueden hacerle un homenaje a los escuadrones de la muerte, dejémonos de pajas y pongamos una Plaza Comandante Marcial. Aprovechemos la coyuntura para rescatar a este líder histórico. Hubo quienes no estaban, para nada, de acuerdo con esta propuesta, y propusieron más bien una Plaza Comandante Ana María. Incluso hubo un cínico que dijo: ¿Por qué no los dos? Si ya han puesto a Monseñor a compartir una calle con su asesino, ¿por qué no podemos poner un monumento a Marcial en un redondel y otro a Ana María en el siguiente? Lo dijo medio en (mala) broma, pero parece que había rescatado la unidad. Y así resolvió el Concejo: A partir del 10 de octubre, aniversario de la fundación del FMLN, el primero de dos redondeles en El Espino se llamará Plaza Comandante Marcial y el segundo redondel Plaza Comandante Ana María. Nuevamente, víctima y victimario comparten una calle.

Obviamente, estas decisiones del FMLN y su alcaldía capitalina, tenían que provocar reacciones fuertes. Para no abusar del espacio de esta columna, las voy a resumir en una lista, en orden cronológico:

• La cooperativa El Espino, dueña todavía de la parte de la finca declarada reserva forestal (no tomando en cuenta las 55 manzanas que necesitaba urgentemente el Club Campestre para ampliar su campo de golf que, de paso sea dicho llevará el nombre “Parque ecológico Hugo Barrera”), anuncian su decisión irrevocable de convertir el resto de los cafetales en otro parque ecológico, pero denominado “Parque Napoleón Duarte”, en homenaje al impulsor de la reforma agraria que los hizo dueños de estas tierras.

• El ministro de Defensa, acompañado por el presidente de la República y la alcaldesa de Antigua Cuscatlán, anuncia que la Escuela Militar ubicada en la finca El Espino, será rebautizada en homenaje al máximo héroe de la Fuerza Armada en la guerra civil, Coronel Domingo Monterrosa.

• En el mismo acto, la alcaldesa de Antiguo Cuscatlán, inaugura en frente de la Escuela Militar, un monumento en homenaje al coronel Monterrosa. Un invitado de honor, otro especialista en acciones de tierra arrasada, el excoronel Mauricio Staben, en su primera aparición pública en El Salvador después de la guerra, dijo: “Este lugar en frente de nuestra Escuela Militar estaba mal llamada Plaza de Naciones Unidas. Pero no son Naciones Unidas que han conservado aquí la libertad y la institución armada, sino hombres como Domingo Monterrosa.”

• Un mes después, se inaugura en la vecina Santa Tecla, en frente de la Plaza Merliot, un monumento para las víctimas de la masacre de El Mozote. Para construirlo, trasladaron desde el Museo de la Revolución los restos del helicóptero en el que murió el autor de la masacre, el coronel Domingo Monterrosa.

Y así podría continuar la historia. Acción y reacción. Mi héroe, tu villano. La mitología de los males y los buenos.

Pero muchas veces la historia no toma el rumbo que han trazado sus protagonistas. Afortunadamente, en nuestro caso.

Diez años después, buses panorámicos circulan en toda la zona entre la Escalón, San Benito, El Espino, Merliot, Santa Elena y Santa Tecla, con turistas, pero también con alumnos de los colegios de todo el país. El tour que ofrecen, guiado por estudiantes bien formados en la historia de nuestro país, se llama “Tour de la Paz”. Cualquiera que se mete en esta aventura, organizada conjuntamente por el Museo de Historia Contemporánea, la Asociación de Historiadores y la Federación de Veteranos de la Guerra Civil, recibe un curso extensivo de la historia reciente del país. Los buses disponen de equipos audiovisuales. Mientras recorren las plazas y avenidas con sus monumentos, los visitantes van conociendo, en grabaciones de audio, slideshows y videos, a los protagonistas de nuestra historia. En las plazas y los parques que todavía se llaman como las hemos bautizado en esta historia, aparte de los monumentos existen pabellones con centros de documentación computarizados donde el visitante puede profundizar sus conocimientos sobre el conflicto, sus protagonistas, el contexto social y cultural de la guerra.

Al fin, tuvo razón la hipotética posición de David Escobar Galindo. Lo que era una zona de disputa sobre quiénes eran los malos y quiénes los buenos de la historia, con el tiempo se convirtió en un distrito de reconciliación, donde caben todos, porque todos éramos parte de la historia.

Cuando uno, después de una guerra, sólo quiere ver monumentos de sus propios héroes, tiene que ganar la guerra. Coincidimos con Don David, el poeta y negociador, que la mayor suerte de El Salvador ha sido que nadie ganó la guerra. Siempre la historia es escrita por los vencedores. Cuando no hay vencedores, es más complicado, pero también hay más probabilidad de que al final haya menos mentiras, menos mitología, más verdad. Nuestra historia la tenemos que escribir entre todos.


Carta a una jueza: A pesar de todas las presiones, ¡haga justicia!

Estimada aplicadora de justicia:
Usted ya sabe a quién me dirijo y a qué caso me refiero. No pongo nombres, porque el problema es precisamente que usted está haciendo un manejo de la reserva del caso que me parece peligroso. No vaya ser que al hablar de este caso claro y peladamente, como es mi costumbre, me consigo una demanda.

Resulta que usted está oyendo un caso penal que ya va en su fase final. Ya pasó el tiempo de instrucción que usted concedió a la Fiscalía. Ya presentó la Fiscalía su acusación, y ya está programada la audiencia para mayo. Por tanto, los defensores de los acusados le solicitaron copia de esta acusación, para poder preparar su defensa técnica, como es su deber constitucional, y un derecho de cualquier acusado.

Me parece absurdo que tengan que solicitar este documento cuando teóricamente, por lógica y razón común, automáticamente tendría que ser puesta a disposición de la defensa. Pero más que absurdo, mejor digamos insólito, es que la Corte le niegue este documento de acusación a la defensa, a menos que la Fiscalía no tenga objeciones.

La Fiscalía no puede tener veto en este asunto solo porque que se declaró reserva sobre el caso.
Lo lógico es que la reserva signifique que el público y los medios no tengan acceso a la información que se ventila en un caso. ¿Pero cómo puede interpretarse que la reserva se aplique a los acusados y sus defensores? ¿Cómo se puede negar a la defensa el pleno y pronto conocimiento de los supuestos elementos comprobatorios aportados por la fiscalía? ¿Cómo se le puede conceder a la fiscalía el derecho de vetar los derechos de la defensa?

No soy jurista, pero el derecho tiene que corresponder siempre a la razón común. Y a la decencia. Si esto no está garantizado, si el derecho no se rige por la lógica sino por sofismos que nadie entiende, los ciudadanos no podemos tener confianza en la Justicia.

Todavía es tiempo para que usted, señora jueza, oiga las objeciones de la Fiscalía para luego, a nombre de la justicia y el derecho a la defensa, rechazarlas. No lo estoy exigiendo porque algunos de los acusados sean mis amigos, sino porque como muchos estoy preocupado por la credibilidad del sistema judicial.

Si no podemos tener confianza en la actuación de la PNC y de la Fiscalía, por tantos abusos y manipulaciones que están cometiendo, la última barrera entre el Estado de Derecho y el Estado fallido son los jueces, su independencia y su valentía.

Le saludo con mucho respeto por su difícil tarea,





(MAS!/El Diario de Hoy) 

Carta al director de la policía: ¿Y la transparencia? ¿Y la ley?

Estimado Howard Cotto: El 17 de febrero del 2017 hice una solicitud de acceso a información pública a la PNC. El 20 de febrero recibí la Constancia de Recepción de solicitud, firmada por Evelyn Arévalo de Juárez, Colaboradora Oficial de Información de la PNC. Se asignó el número de referencia PNC-UAIP-98-2017 a mi solicitud, y se me informó que “a dicha solicitud se dará respuesta conforme a ley en un plazo máximo de 10 días hábiles y con fecha probable de respuesta  03 de marzo de 2017.”

Hoy es el 20 de marzo y no he recibido ninguna respuesta. Ya el caso está en manos del Instituto de Acceso a Información Pública.

¿Por qué la PNC no cumple con la Ley de Acceso a la Información Pública? Porque la información que pedí tiene que ver con el caso Daniel Alemán, y porque ellos saben que como periodista estoy investigando este caso.

Lo que pedí es el informe que la Unidad de Control entregó a la Inspectoría General de Seguridad Pública y a usted, como director de la PNC, sobre las extrañas circunstancias de la captura de Daniel Alemán.

La legislación de transparencia es para esto: Dar a ciudadanos y periodistas acceso a la información pública para poder monitorear a las instituciones y sus funcionarios, y para investigar y denunciar sus irregularidades. Hacer funcionar este derecho y este monitoreo es especialmente vital en el caso de la PNC y otras instituciones que tienen que garantizar nuestra seguridad y nuestros derechos humanos.

No dar acceso a información vital del caso equivale a entorpecer las investigaciones periodísticas que pueden ser incómodas para su institución y para usted, quien la dirige. Más grave aun: Tampoco han dado a la defensa del acusado acceso a este informe que incluye importantes pruebas de descarga, o sea que comprueban la inocencia del acusado y las irregularidades cometidos por miembros de la PNC.

Quiere decir que la PNC, y en última instancia usted como su jefe, no sólo están obstaculizando el trabajo periodístico sino también el ejercicio de una defensa técnica a la cual cualquier ciudadano tiene derecho.

Esto no se vale, Howard. Para esto nosotros dos hemos luchado contra los abusos de los cuerpos de seguridad, por su disolución por y por su sustitución por una nueva policía de carácter civil y garante de los derechos humanos. Bien me recuerdo que esto era tu ideal cuando entraste a la nueva policía. ¿Y qué pasó para que ahora, cuando al fin llegaste al poder en la PNC, todo esto te vale riata?

Te lo pregunta alguien que estaba a la par tuya cuando luchaste contra la Guardia Nacional y la Policía de Hacienda. Saludos,

44298-firma-paolo


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Carta a la Fiscalía: ¿Del “caso Daniel” al “caso FGR”?

(MAS!/El Diario de Hoy)

 
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Es hora para el Fiscal General de actuar

El 7 de marzo publiqué una carta a la Fiscalía, advirtiendo el peligro de que el “caso Daniel”, que más bien es el “caso PNC”, se convierta en el “caso FGR”. Lamentablemente, esto ya pasó, y es tiempo de que el Fiscal General, como titular de la Fiscalía, lo corrija.

La PNC, en vez de corregir un error de algunos agentes corruptos, lo encubrió con otras irregularidades. Y da la impresión de que la FGR, en vez de corregir los errores e investigar las irregularidades de la PNC, las encubre y reproduce. De repente ya no se trata de “errores” o irregularidades, sino de delitos: evidencias y acusaciones falsas, manipulación de la justicia. En el lenguaje jurídico esto se llama prevaricato. El precio lo paga un bicho que ya tiene dos meses de estar preso luego de una detención a todas luces arbitraria. Y ahora enfrenta otra acusación que también deja lugar a serias dudas sobre cómo proceden PNC y FGR.

La ley obliga a la Fiscalía General a investigar y entregar a los tribunales no solo las pruebas de cargo (que indican la culpabilidad de un acusado), sino también las pruebas de descargo (que indican su inocencia). El Fiscal General, como máximo garante del Estado de Derecho, tiene que garantizar que sus fiscales no estén quebrando la ley. Tienen que revisar los dos casos presentados contra Daniel Alemán. Es hora de que actúe para reparar el daño y para restablecer la confianza en la justicia.

En el primer caso contra Daniel, la PNC fabricó evidencias y dio a la Fiscalía y al juez testimonios falsos. Esto lo prueba un informe de la Unidad de Control de la PNC, que incluso ya tuvo como consecuencia el arresto de dos agentes de Altavista. A ellos se les encontró en sus casilleros en la subdelegación fuertes cantidades de marihuana. Existe por lo menos la sospecha de que parte de esta droga en posesión de agentes de Altavista la plantaron a Daniel para justificar su detención arbitraria. Pero el escándalo se hace más grande cuando la Fiscalía, en su nueva versión de la acusación contra Daniel, ni siquiera menciona la investigación de la Unidad de Control ni el hallazgo de drogas en la subdelegación ni la existencia de múltiples testigos que testifican que a Daniel no le encontraron ninguna droga y que fue detenido en otro lugar que el indicado por los agentes.

En vez de hacer lo correcto para corregir estas irregularidades -liberar a Daniel de cargos falsos y abrir investigaciones contra los agentes de Altavista- los fiscales retoman otra acusación que la PNC le hace a Daniel. ¿Será que para encubrir errores y delitos ya cometidos incluyeron a Daniel retrospectivamente en un caso de extorsión que data del año pasado? El requerimiento fiscal recoge un relato de los agentes de la PNC, en el cual reportan que el 4 de enero 2017 Daniel fue sujeto a una “intervención policialmente hablado”. Esto es un procedimiento policial inexistente, que por supuesto no deja ninguna evidencia ni huella en ninguna acta escrita.

El colmo: la Fiscalía permitió que dos policías que, según una investigación de la Procuraduría de Derechos Humanos, fueron agentes de la DAN, entraron al penal donde esta recluido Daniel para intimarlo en este nuevo caso. Esto es una ilegalidad, porque solo la Fiscalía puede entrar a un penal para intimar a un detenido. Si entran policías encapuchados y sin identificarse, es más bien intimidación. Todo esto solo nos consta por qué la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y un abogado de la Procuraduría General de la República lo investigaron.

Esto pasó el 22 de febrero. Inmediatamente la madre de Daniel, Meira Alemán, fue a la Fiscalía, tanto en Soyapango como a la oficina central en Santa Elena, y la respuesta fue contundente: en la FGR no existe ningún expediente que involucra a Daniel en una investigación de extorsión. ¿Cómo es posible que no existe expediente, pero la PNC ya lo “intimó”? Y el 1 de marzo, el director de la PNC, Howard Cotto, informa a los medios de esta nueva acusación contra Daniel que la FGR dice desconocer.

Parece que luego PNC y FGR se pusieron de acuerdo. La Fiscalía retoma las acusaciones hechas por Cotto y presenta un requerimiento fiscal. Lo absurdo: ofrecen al juez como “prueba” las declaraciones de Howard Cotto. ¿Cuándo se ha visto que la palabra del director de policía, quien obviamente no fue testigo de este presunto delito, se convierte en prueba ante un tribunal? Varios abogados consultados aseguraron que en toda su carrera de penalistas no han visto una “prueba” de este tipo. Howard Cotto más bien debería ser llamado como testigo de descargo a favor de Daniel, porque dijo públicamente: “En la detención por droga yo he recibido un informe de la Unidad de Control donde tenemos dudas razonables sobre el procedimiento que tienen que ser investigadas, constatadas y determinar si hay fallo en el procedimiento y deducir responsabilidades en los agentes captores”.

Es hora de que el Fiscal General personalmente analice los expedientes de los dos casos contra Daniel Alemán, incluyendo el informe de la Unidad de Control, el dictamen de la PDDH y la forma irregular de la intimación. Es hora de que ordene una investigación de los policías y los fiscales involucrados. Es hora de que pida a los respectivos jueces sobreseer a Daniel Alemán en ambos casos y que decreten inmediatamente su libertad.

Cuando escribí el primer reportaje sobre este caso, lo titulé: “Algo anda mal en Altavista”. Hoy tengo que decir: Algo anda muy mal en la Fiscalía General de la República.

El “caso Daniel” por sí solo es gravísimo. Pero lo realmente preocupante es que no es un caso aislado. Detrás de esto hay un patrón de procedimiento de la PNC y de la FGR, que tal vez a través de este caso se puede comenzar a corregir. Digo tal vez, porque hasta ahora no hemos visto disposición de hacerlo, ni por parte de la dirección de la PNC ni del Fiscal General y tampoco de los jueces.

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 (El Diario de Hoy/Observadores)



Carta al presidente: ¿Por qué oculta los años más importantes de su vida?

Estimado señor presidente:
La Constitución define los requisitos para ser presidente: “ser salvadoreño por nacimiento, hijo de padre o madre salvadoreño; del estado seglar, mayor de 30 años de edad, de moralidad e instrucción notorias; estar en los ejercicios de los derechos de ciudadano, haberlo estado en los 6 años anteriores a la elección y estar afiliado a uno de los partidos políticos reconocidos legalmente.”

Todos los requisitos son fáciles de comprobar: o se cumple o no se cumple. Menos uno: “de moralidad e instrucción notorias”.

¿Qué es la “moralidad e instrucción”? ¿Y qué significa “notorias”? Luego de los presidentes Saca, Funes y Sánchez Cerén y sus resultados pobres, son interrogantes válidas.

Una ciudadana quiso explorarlos y solicitó a Casa Presidencial su hoja de vida. CAPRES se negó a entregarla, hasta que el Instituto de Acceso a la Información Pública se lo ordenó.

Los periódicos publicaron su hoja de vida. No se si la ciudadana que la solicitó queda satisfecha. Yo no. Alguien que aplica para un cargo tan importante no puede tener un hueco negro de 21 años en su hoja de vida. La suya deja en lo oscuro los años 1979 a 2000. En 1979 es profesor en Quezaltepeque, y en 2000 de repente es diputado.

Todos sabemos que entre 1979 y 1992 usted fue comandante de las FPL; que luego del asesinato de la comandante “Ana María” y del suicidio del comandante “Marcial” usted se convirtió en el Jefe Máximo de las FPL; y como tal en uno de los 5 miembros de la Comandancia General del FMLN. Y en 1992, usted fue firmante de los Acuerdos de Paz.

¿Por qué nada de esto aparece en su hoja de vida? Difícilmente usted hubiera llegado a la presidencia por méritos en su corta carrera como profesor de primaria. Llegó a ser diputado, vicepresidente y presidente por el liderazgo que ejerció precisamente en los años que oculta su hoja de vida. Esto incluye lo bueno, lo duro y lo feo que pasó bajo su liderazgo. Ni siquiera menciona lo bueno: su participación en el proceso de paz. Mucho menos lo duro relacionado con la conducción de la guerra, y lo feo: los masacres de las FPL contra sus propias bases.

Para mi, nada de esto lo inhabilita a ejercer la presidencia. De esto se trataban los Acuerdos de Paz: la plena inclusión de los insurgentes en el sistema político.

¿Por qué el presidente deja en negro los años más decisivos de su vida e incluso su participación en el proceso de paz, que tal vez de toda su vida es lo que más lo califica para ser presidente?

Se lo pregunto a usted, se
ñor presidente. Saludos,






(MAS!/El Diario de Hoy)




Carta a los que siempre recordaremos a Marianita

Compañeros:
Si Marvin Galeas todavía tuviera su espacio semanal en El Diario de Hoy, hubiera dedicado una columna a Marianita, su hermana del alma en las montañas. Hace poco murió de cáncer en su natal México DF. Me toca a mí escribir esta columna porque fue hermana mía también.

¿Cómo explicar lo extraordinaria que fue esta mujer? De bicha apareció en Nicaragua para unirse a los sandinistas y luego en el COMIN, el legendario “Comando Internacional de Información” del ERP, donde estábamos imaginándonos y planificando el surgimiento de Radio Venceremos y la locura de querer convertir esta revolución en la primera en la cual la comunicación -las palabras, las fotos y las películas- iban a ser instrumentos estratégicos a la par de la organización política y la lucha militar. Igual que Hernán “Maravilla” Vera, Santiago, Marvin y yo, Marianita dijo: “yo quiero ser parte de este reto”. Y este reto desafiaba todo, la lógica militar, el miedo, el poder mediático y la ley de probabilidad.

Luego de mi primer año de la guerra en San Salvador, volví a encontrármela en Morazán, ya incorporada al equipo de la RV y a la vida social en esta comunidad de campesinos, guerreros, activistas y artistas que estaba naciendo en las montañas de este departamento.

La guerra te puede sacar lo peor de tu personalidad. Todos tuvimos que observar y vivir esto, pero también te puede sacar lo mejor, lo más noble, lo más generoso. Ese era el caso de Marianita. Creció como ser humano con cada reto que le planteó la guerra.

Cada vez que regresé a Morazán la encontré una mujer más completa. Asumió más responsabilidades, acumuló más liderazgo y autoridad hasta que al final fungió como una especie de alcaldesa, resolviendo los problemas de la población de esta zona controlada por la guerrilla y bajo permanente ataque de la Fuerza Armada y su aviación.

Todos la amamos: los guerreros, los jefes, los milicianos, las mujeres campesinas, hasta los prisioneros de guerra. Personas como Marianita hicieron humana la guerra. “Maravilla” me hizo preservar, en medio de la guerra, la capacidad de reírme y gozar de la vida. Marianita me hizo preservar la confianza en el sentido humano detrás de la guerra que libramos.

Al terminar la guerra, todos rehicimos nuestras vidas. Ella lo hizo en su amado México, pero siempre pendiente de El Salvador, de la gente que había dejado atrás en Morazán. Desde lejos, pero nunca alejándose, siguió siendo nuestra hermana.

Cuando ayer publiqué en Twitter la esquela que dedicamos a Marianita, una lectora comentó: “Mercenaria al igual que usted”. Lástima que la pobre nunca conoció a María del Socorro Álvarez, conocida en México como “Coquito” y en El Salvador como “Marianita Chicas”.

Saludos,


(MAS!/El Diario de Hoy)