Carta para ayudar a leer las encuestas: No se depriman, sólo saquen sus conclusiones

Estimados lectores:
Las encuestas siempre nos tiran un montón de datos, números, porcentajes, a ves en formas de curvas, a veces de columnas o cakes partidos. Uno puede perderse en esa jungla.

Aunque en el caso de la encuesta que publica La Prensa Gráfica sobre como los salvadoreños evalúan los 2 años y medio del gobierno de Sánchez Cerén la cosa está bastante clara: ¡Reprobado!, en todas las materias, profesor…

Pero hay detalles que vale la pena resaltar para realmente poder apreciar la clase de desastre que, según de opinión de la gente, es este gobierno.

Hay una gráfica en La Prensa Gráfica que compara cómo los últimos 3 presidentes (Saca, Funes y Sánchez Cerén) han sido evaluados. Resulta que el profesor Sánchez Cerén, a la mitad de su mandato, tiene una aprobación que es abismalmente peor (42.5 % de aprobación) que la de los dos peores presidentes que ha tenido el país: luego de 2 ½ años de gobernar, el hoy preso Tony Saca obtuvo 59%; y el hoy prófugo Mauricio Funes obtuvo 72% de aprobación. Se podría decir que esto convierte al gobierno actual en el peor gobierno de la postguerra… por lo menos en la opinión de los ciudadanos.

Otra gráfica interesante que presenta la encuesta de la LPG nos muestra qué segmentos de la población desaprueban o aprueban mayoritariamente al segundo gobierno del FMLN. Resulta que 

entre los salvadoreños entre 18 y 41 años (o sea, el futuro del país), la mayoría desaprueba al gobierno del FMLN, mientras que los mayores de 42 años, pero sobre todo los mayores de 56 años tienden a aprobarlo. Si desglosamos por clase social, en toda la clase media prevalece la desaprobación, también en la clase baja superior; sólo en la clase baja típica y la baja inferior hay aprobación mayoritaria para el gobierno de Sánchez Cerén. Esto corresponde perfectamente a la diferencia entre zonas rurales (donde hay más aprobación del gobierno) y zonas urbanas donde la gran mayoría le da malas notas.

Lo interesante de este análisis es la coincidencia que tienen los sectores que apoyan al gobierno del FMLN con los sectores que en Estados Unidos votaron por Trump. La única diferencia: en Estados Unidos los populistas se volvieron mayoría, mientras que en El Salvador, luego de 7 años y medio en el poder, la perdieron…

La encuesta evalúa todos las diferentes áreas de la política pública, y en todas la evaluación es negativa. Pero el fracaso principal la gente lo ve en Seguridad, que encabeza la lista de fracasos que los ciudadanos acachan al gobierno del FMLN.

Así que analicemos este punto que para la gente es el más crucial: Seguridad. Ahí la curva del descontento es bien interesante. Desde el inicio del segundo gobierno del FMLN siempre ha sido negativa: comenzó en junio del 2014 con 61.4% de desaprobación, y llegó a finales del 2015 (el año con cifras récord de homicidios) a 69.9%. Lo interesante viene en 2016: Cuando el gobierno declara la guerra abierta a las pandillas, la curva de desaprobación comienza a bajar bastante, o sea la gente le dio el beneficio de la duda al gobierno. Llegó a 59.6% e incluso a sólo 54.8% de desaprobación. Parecía un cambio de tendencia: siempre en lo negativo, pero con tendencia de mejorarse. El problema: Se mejoró la percepción de la gente, pero no la situación de inseguridad real. Y cuando la gente se dio cuenta que estábamos pagando el costo alto de una guerra (en fondos, impuestos, y en muertos), pero la situación real no mejoró por nada, la curva de desaprobación que le dio a la política de Seguridad volvió a ir para arriba, llegando ahora otra vez a una mayoría clara: 71.2% de los salvadoreños dicen que en materia Seguridad el actual gobierno reprobó…

Son muy malas notas para el gobierno. Y lamentablemente corresponden a la triste realidad. Este gobierno no da rumbo al país. Las políticas públicas han fracasado. Y no hay ninguna razón de pensar que en los restantes dos años y medio, que serán electorales, el gobierno logre mejorar.

Pero no se deprimen, sólo faltan 909 días… y entre elecciones y elecciones, juicios y juicios, destapes y destapes, pasarán rápido. Saludos,

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(MAS!/El Diario de Hoy)

Columna transversal: ¿Hasta dónde queremos llegar?

No tengo respuesta a esta pregunta, pero tampoco podemos dejar de formularla. Política y éticamente es imposible decretar una amnistía. Pero tampoco podemos enjuiciar cientos de funcionarios y exfuncionarios. Muchos de ellos han actuado en una zona gris que durante décadas fue considerada normal. Repito: ¿Hasta dónde queremos llegar?


La lucha contra la corrupción, durante años una exigencia de la sociedad civil sin respuesta en las instituciones del Estado, al fin se está materializando. El Estado ha comenzado a romper con la inercia y la cultura de la impunidad. Apareció, más por accidente que por diseño, una Sala de lo Constitucional independiente. Se comenzó a abrir la Caja de Pandora. Cuando desde las esferas del poder querían callar o desmontar la Sala, desde la sociedad civil no lo permitimos, la defendimos. Se desencadenó una dinámica que empoderó ambos: la Sala y la sociedad civil.

Con una fiscalía y una Corte de Cuentas corruptas, con un gobierno en defensiva, con una oposición tibia y enredada en su pasado, surgió el impulso fuerte de exigir una CICIES como palanca independiente para romper la inacción de las instituciones. Los gobiernos del FMLN vetaron determinantemente esta idea, pero cobró fuerza en la opinión pública, la oposición, la academia, el sector privado, y en la comunidad internacional. Comenzó a cambiar la correlación de fuerza en la Corte Suprema, donde antes estaban aislados los esfuerzos de los magistrados de la Sala de lo Constitucional. Se reactivó la Sección Probidad – y comenzaron las investigaciones contra los expresidentes Funes y Saca por enriquecimiento ilícito.

Al mismo tiempo, la sociedad civil logró obligar a los partidos a desistir de su idea de reelegir al fiscal general Luis Martínez, y se eligió a un nuevo fiscal, con el claro mandato a investigar la corrupción y romper la impunidad. Miles de ciudadanos comenzaron a hacer uso de la Ley de Acceso a la Información Pública. La transparencia, concebida por el gobierno de Funes como una válvula de escape, cobró vida propia y el destape de mucha información antes reservada comenzó a dinamizar las investigaciones de la Sección Probidad y de la Fiscalía General. La embajada de Estados Unidos, que antes había apoyado la idea de una CICIES, aprovechó la elección de un fiscal general nuevo, quien necesitaba apoyo contra las presiones de todos lados, para apadrinar la fiscalía e instalar ahí una especie de CICIES. Sólo que sin la independencia y transparencia de una Comisión Internacional, sino casi de manera conspirativa.

El resultado: Una ola de investigaciones y juicios. Ahora tenemos ya los últimos tres expresidentes acusados de corrupción, uno de ellos preso junto a sus más cercanos colaboradores, el otro exilado en Nicaragua evadiendo la justicia, y el tercero fallecido. En la agenda está investigar a los dos anteriores presidentes, Alfredo Cristiani y Armando Calderón Sol – así que estarían cuestionados todos los presidentes de la postguerra. El último fiscal general es acusado de corrupción y otros delitos, y ya se está hablando de investigar a sus antecesores, así como a exmagistrados de la Corte Suprema. Los casos de varios diputados y exdiputados están al punto de pasar de la Sección Probidad a la fiscalía y a los tribunales civiles y penales. Un magistrado de la Sala de lo Constitucional propone investigar a todos los funcionarios de las distintas administraciones que han recibido sobresueldos. Todo el mundo sabe el sobresueldo para ministros, viceministros y otros altos funcionarios del Ejecutivo, pagado en efectivo, fue una práctica común de todos los gobiernos. Nadie quería pagar el costo político de poner a los funcionarios salarios de mercado, todos prefirieron resolver el problema con sobresueldos.

Y muchos de los voceros de la Sociedad Civil reaccionan como perros de caza: cuando huelen sangre quieren buscar más.

En esta situación hay que preguntar: ¿Hasta dónde queremos llegar?

No tengo respuesta a esta pregunta, pero tampoco podemos dejar de formularla. Política y éticamente es imposible decretar una amnistía. Pero tampoco podemos enjuiciar cientos de funcionarios y exfuncionarios. Muchos de ellos han actuado en una zona gris que durante décadas fue considerada normal. Repito: ¿Hasta dónde queremos llegar?

El resultado de todo esto no puede ser la erradicación de toda confianza en el servicio público y en el sistema político. La meta prioritaria tiene que ser establecer con claridad las reglas y reforzar los mecanismos del control, para que en el presente y futuro no existe impunidad para la corrupción.

¿Cómo se hace esto? Con más transparencia, eliminando las zonas grises de fondos reservados y discrecionales, de sobresueldos, de presupuestos manipulados; establecer mecanismos de control parlamentario y judicial más eficientes; reforzar la independencia de las instituciones que vigilan al poder…

¿Hasta dónde queremos llegar? Tenemos que comenzar a discutirlo y buscar una respuesta que concilia la necesidad de justicia y la necesidad de estabilidad.

(El Diario de Hoy)

Carta a los periodistas: Paremos esto antes de que comience

Colegas:
La cuenta de redes sociales “sociedad civil’, uno de los instrumentos cercanos al FMLN y al alcalde Bukele, tiene por misión reproducir cualquier mensaje oficialista, atacar a cualquiera que critique a Bukele, y coordinar la agitación propagandística y la guerra sicológica. El pasado lunes, “sociedad civil” colocó un mensaje en twitter y facebook – y el “shitstorm” comenzó: Docenas de militantes y cientos de trolls con cuentas falsas entraron en acción. El mensaje original todavía no era tan agresivo, fue solamente la señal para desencadenar las amenazas. Decía: “El ‘periodista’ @Cmelendez12 es el encargado por Dutriz para hacer las notas contra @nayibbukele. Basta ver tuits para ver clase de persona.”

La respuesta de la red de “sociedad civil” fue inmediata y brutal: una serie de amenzas abiertas, hasta de muerte, y los más viles insultos a La Prensa Gráfica, El Diario de Hoy, la familia Dutriz… pero sobre todo y de manera muy personal a nuestro colega Cristian Meléndez.



Esto no es nada nuevo. A mi me ha pasado incontables veces. Y ya todos conocemos la campaña que Bukele ha desatado contra los periódicos que se atreven a criticarlo. Primero ordenó, como la fiscalía logró comprobar con ayuda del FBI, a la agencia digital que trabaja para la alcaldía a producir y publicar versiones falsificadas de los sitios web de LPG y EDH. Y cuando primero La Prensa Gráfica y luego la fiscalía investigaron estos ataques, y siempre las prubeas señalaron hacía el alcalde y su staff, comenzó una campaña permanente contra los periódicos, obviamente orquestada desde la alcaldía de San Salvador, y con “sociedad civil” como uno de sus parlantes. Hasta trataron de provocar un boicot de lectores a los periódicos, que a los días tuvieron que abandonar porque nadie les hacía caso.

Todo esto se puede, si no tolerar, aguantar. Así es el clima político en nuestro país, lamentablemente. Yo ni siquiera hubiera llevado estos casos a la fiscalía o las cortes. De hecho, no fui a demandar a nadie, cuando me di cuenta que habían usado mi nombre para inscribir los dominios de web que necesitaban para difundir las falsificaciones de La Prensa Gráfica. Como fueron suficiente estúpidos para pagar los dominios con sus propias tarjetas de crédito, esta trampa no me afectó. ¿Y para qué denunciarlo?

Pero amenazas de muerte contra un colega periodista es otro caso. Ahí pasaron una raya que no hay que permitir que nadie se la pase.

Tenemos cualquier tipo de violencia, y de sobra, pero no tenemos violencia política ni contra periodistas. Nuestra sociedad creó un consenso muy sólido de toda la sociedad, cuando se trataba de terminar la guerra y la dictadura y alcanzar la paz y la democracia, que sigue vigente. Cuando Mario Belloso decidió, en medio de una manifestación de estudiantes, sacar un M16, parapetarse cuidadosamente y matar a sangre fría a dos policías, la sociedad entera levantó su voz y obligó al FMLN de desligarse de la violencia política y este tipo de grupos. Y de hecho, el FMLN los desarticuló.

Hoy a los periodistas y la opinión pública nos toca nuevamente exigir que nadie se pase de la raya que nos separa de la violencia política y contra la libertad de expresión. Así como el FMLN en el 2006 desarticuló la Brigada Limón y otros grupos de choque, ahora hay que exigirle que desarme estructuras que provocan violencia desde las redes sociales. Incluso por su propio interés. Si el entonces alcalde de Mejicanos no hubiera desarmado el monstruo que él ayudó a armar, la Brigada Limón, hoy no sería diputado. Piénselo, alcalde Bukele…

Simplemente solidarizarse con el colega que ahora está el ojo del “shitstorm” no es suficiente. Saludos,


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(MAS! / El Diario de Hoy)

Carta a los señores del Fomilenio: No se presten a maniobras del gobierno

Estimados amigos:
Tienen razón mis amigos William Pleitez y Bobby Murray, quienes a nombre de la Corporación Fomilenio han puesto en la agenda nacional la urgencia de dar mantenimiento adecuado a nuestra red vial. El actual gobierno ya es el tercero que ha dejado abandonadas las carreteras, porque han usado el FOVIAL, que todos nosotros financiamos cada vez que echamos gasolina, para financiar proyectos que por ley corresponden a Obras Públicas, no al FOVIAL: reconstrucción de carreteras y obras nuevas, incluyendo los pasos a desnivel, túneles, etcétera.

Ustedes, que están a cargo de Fomilenio, deberían seguir presionando al gobierno que se haga cargo del mantenimiento. Pero no deben prestarse a ayudar al gobierno a zamparnos un aumento del impuesto para el FOVIAL de 20 a 37 centavos por galón de gasolina o diesel.

La ley es clara: El impuesto para FOVIAL es exclusivamente para el mantenimiento de la red, no para su renovación, ni mucho menos para proyectos nuevos. Esto es tarea del MOP, y lo tiene que financiar poniendo los costos en el presupuesto nacional. Pero dentro de la política inconstitucional de no poner todos los costos en el presupuesto, los gobiernos de Saca, Funes y Sánchez Cerén han optado por vaciar las cajas del FOVIAL, pagando de este fondo específico las inversiones en nuevas obras. Esto tiene para ellos la ventaja de poder artificialmente reducir el déficit en su presupuesto general, pero con la grave consecuencia que ya no quedan fondos para el mantenimiento. El lamentable estado de las carreteras refleja esta realidad.

La Asamblea, y específicamente la oposición legislativa, debe ver esta problemática en el contexto de sus actuales negociaciones para obligar al gobierno a presentar un presupuesto completo y equilibrado, incluyendo las inversiones del MOP. Aprobarle al gobierno el aumento de 17 centavos por galón para el FOVIAL significaría legitimar otra forma de manipular el presupuesto. Y los voceros del Fomilenio no pueden hacerse cómplices de esta maniobra. Ni tampoco los diputados.

Una vez que las inversiones del MOP ya no se carguen al FOVIAL, se puede hacer, con la ayuda de los expertos de Fomilenio, un análisis de las necesidades de mantenimiento. Y si este análisis llega a la conclusión que hay que ajustar el monto del impuesto del FOVIAL, la Asamblea tendrá que aprobar el aumento que sea necesario para garantizar el mantenimiento adecuado. Pero no para ayudar al gobierno a esconder montos que no quiere incluir en el presupuesto del MOP. Y no serán 17 centavos adicionales por galón, sino tal vez un reajuste de 7 % que plantean los expertos del Fomilenio. Estrictamente para mantenimiento, y ni un centavo más.

La presión del Fomilenio y sus autoridades, que tienen mucho prestigio, tiene que ser sobre el gobierno, para que ordene sus finanzas, y no sobre la Asamblea, para que apruebe nuevas cargas a la población. La imagen de ustedes, acompañando al gobierno cuando solicitaron el aumento del impuesto, se presta a muchos malentendidos.

Atentamente, su amigo

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(MAS!/El Diario de Hoy) 

No puedo odiar a Fidel, pero tampoco adularlo

Nunca voy a olvidarme de la manera generosa y cariñosa que Cuba, en plena guerra salvadoreña, recibió a nuestros lisiados de guerra, y les dio atención médica, prótesis, educación y esperanza. Por órdenes directas de Fidel.


Tampoco voy a olvidar que las tres niñas, que luego me adoptarían de padre, luego de haber quedado huérfanas en la guerra salvadoreña, encontraron en Cuba un hogar seguro para superar sus traumas y crecer estudiando. Por órdenes de Fidel. Ellas no serían las mujeres fuertes y seguras que hoy alegran mi vida, si se hubieran tenido que quedar en El Salvador durante la guerra. Pero tampoco si luego del fin de la guerra no hubieran salido de Cuba…

No voy a olvidar con qué apoyo incondicional nos recibieron en Cuba cuando necesitábamos apoyo para terminar nuestros documentales de guerra, y cuando asistimos a los Festivales de La Habana. Santiago Álvarez, el padre del documental cubano, y los colegas de la Televisión cubana y del ECIFAR (Estudios Cinematográficos, de Televisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias) nos brindaron apoyo moral y técnico, incluso cuando las eminencias del ICAIC (el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos) no quisieron parar bola a estos cineastas-guerrilleros que no correspondimos ni a su estética ni a su discurso revolucionario. Por órdenes de Fidel recibimos todo el apoyo que pedimos – y más: Contra fuerte resistencia de la élite cultural cubana pudimos competir en igualdad de condiciones en los festivales de La Habana y ganar premios para nuestras producciones.

Por esto, sobre todo por la historia de los lisiados y de los cientos de niños acogidos por Cuba, como mis hijas, me es imposible unirme al coro de desprecio a Cuba, que se expresa ahora que murió Fidel. Pero tampoco me puedo unir al otro coro, que endiosa a Fidel Castro. No puedo odiar la revolución cubana, ni puedo continuar viéndola como ejemplo a seguir.

Es difícil no a amar a los cubanos, su alegría, su hospitalidad – su capacidad de subsistir tan parecida a la de los salvadoreños. Pero también es imposible amar las profundas injusticias en el país que prometió el fin de las desigualdades. Ya en los años 80 que frecuentemente viajé a Cuba, era penoso observar la brecha insoportable entre los que tenían acceso a dólares y privilegios, y los que tuvieron que sobrevivir en una miseria generalizada. Como invitados del partido, siempre éramos partícipes de los privilegios. Más difícil aun era observar la falta de libertad, de debate, de pluralismo de pensamiento – y el miedo de la gente de hablar con franqueza. En 1989 estuvo con mis amigos del ECIFAR, militares y cineastas, cuando comenzó el juicio contra el general Arnaldo Ochoa, héroe de la guerrilla, del combate contra la invasión de la Bahía de los Cochinos, y de la guerra de Angola. Fui testigo del terrible impacto que este juicio -y el posterior fusilamiento de Ochoa por supuesto narcotráfico- tuvo entre los militares cubanos. Todos sabían que el apoyo al narcotráfico se había dado por órdenes de los hermanos Casto, y que Ochoa y otros fueron los chivos expiatorios que había que sacrificar. Mis amigos del ECIFAR dejaron de hablar de política – y del futuro. Dejaron de creer en una revolución que estaba comiendo a sus hijos más fieles. Yo también.

Años después observé como un militar golpista llamado Hugo Chávez llegó a la renunión del Foro de Sao Paulo en San Salvador, donde (con toda razón) nadie le quería hacer caso – y como por órdenes de Fidel a este hombre se convirtió en líder y ‘faro’ de la izquierda latinoamericana, corrompiéndola. Vi de cerca en Venezuela como, por órdenes de Fidel, cuadros partidarios, policías y militares cubanos ayudaron a Chávez a desmontar la democracia, las instituciones republicanas, y levantar un régimen represivo.

Fidel no hizo esto por amor al burdo populismo y militarismo de Chávez, sino para garantizar, por unos años más, la sobrevivencia económica de su país. Igual como había hecho antes, convirtiendo su movimiento de rebeldía patriótica y anti dictatorial en un satélite y Cuba en bastión militar de la Unión Soviética – sacrificando la revolución cubana, no por amor al comunismo, sino por cálculos geopolíticos y para no verse obligado a hacer la paz con Estados Unidos. Esta paz de todos modos la hizo, años después, su hermano Raúl, cuando la Unión Soviética ya no existía y Venezuela entró en crisis. Y ahora, inundado de dólares, Cuba se ha convertido en el país con más la desigualdad social del continente – pero hasta ahora sin conceder a la disidencia y la oposición más derechos a organizarse y expresarse.

No tengo razón de alegrarme de la muerte de Fidel, pero sí de la certeza que sin él como guardián del discurso revolucionario, la transición democrática en Cuba será más dinámica, más audaz y más rápida. Y porque así, sin el papa de la fe socialista, tal vez también la izquierda latinoamericana, incluyendo la salvadoreña, se logre liberar de la tutela de un socialismo antidemocrático.

(El Diario de Hoy) 


 

Telegramas urgentes a figuras e instituciones públicas: A ver quién se anima a contestar

Diputados: Elegir magistrados de Corte de Cuentas cercanos al PCN no es buena idea. Ya sabemos como trabajan.

Embajadores:
En vez de inspeccionar un sitio de construcción en el penal Izalco, pidan visitar un penal donde pueden hablar con internos, p.ej. ejemplo Quezaltepeque. Pregunten por tuberculosis.

Alcalde Bukele:
¿Cómo se les ocurrió comprar los dominios para las clonaciones de LPG bajo mi nombre y pagarlos con su propia tarjeta de crédito?

Oscar Ortiz:
¿Quién en CAPRES tiene formación suficiente para conocer la palabra ‘Némesis’, pero no suficiente para conocer sus significados: venganza o enemigo invencible?

ARENA:
¿El partido y su fracción va a respaldar la iniciativa de René Portillo Cuadra de penalizar la manipulación del presupuesto?

Mauricio Interiano:
¿Vas a defender a las diputadas que no votaron por los 550 millones – o vas a defender el derecho del jefe de fracción de imponer como votar?

Fiscal General:
¿Por qué aun no ha emitido orden de captura contra Mauricio Funes? ¿Sólo porque ya se ausentó?

Hato Hasbún:
¿Dónde estás? De todos los temas que durante años hablaste diariamente, ahora sólo escuchamos a Oscar Ortiz.

General Atilio Benítez
: Le recomiendo que, al solo tener la votación de la Asamblea a su favor, renuncie al fuero y defienda su honor ante la corte. Lo apoyaría.

Diputado Gallegos:
Sólo creería en su nuevo discurso conciliador, si públicamente renunciara a postulados que ha defendido durante años: la pena de muerte y el derecho de tomar la justicia en sus manos. Ya llegó al cargo, haga un Trump…

Prensa Gráfica:
Cuidadito que no vaya crear su propio ‘némesis’. Estas batallas, como la que ustedes tienen contra Bukele, o las ganan, o habrán hecho invencible al adversario. Vea Trump.

Gerson Martínez:
A nombre de todos los que amamos el arte, le rogamos que deje de aprovechar su cargo para imponer sus gustos cursi. O instala un comisión de expertos independientes, o deje de poner monumentos.

Secretaria de Cultura de la Presidencia:
¿Cuándo va a cumplir la promesa de exhibir las obras de la “Ultima Cena”, censuradas el año pasado? ¿O hay un veto definitivo de CAPRES?

Casa Presidencial:
¿Qué pasa con el nieto del presidente y su salida de parranda nocturna, que terminó con un ciudadano muerto y la fuga del lugar del accidente? ¿El presidente va a mantener silencio?

Saludos a todos,


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(MAS!/El Diario de Hoy)


Carta a ARENA: Hagan lo correcto, sin dejarse chantajear por nadie

Estimados areneros:
Voy a retomar unas palabras que les dije en cartas anteriores. El 29 de octubre, saliendo de viaje, les escribí: “Espero que los diputados no le den ningún cheque en blanco al gobierno; o sea, ningún préstamo sin que el gobierno corrija el presupuesto para el 2017 y firme con el FMI los compromisos adquiridos en la negociación.” Al regresar me di cuenta que exactamente esto pasó: un salvataje sin garantías de nada. Ustedes le aprobaron al gobierno 550 millones de dólares, pero el presupuesto para el 2017 no está corregido para responder al mandato constitucional. Ustedes dieron votos para una Ley de Responsabilidad Fiscal que, según los expertos de su propio partido, no tiene dientes. Se inyectó sangre, pero no lograron parar la hemorragia.

Al solo regresar al país y sin todavía poder entender bien lo que había pasado, les escribí en la carta del 15 de noviembre: “Como oposición tienen la obligación de evitar que el gobierno lleve al país al impago – pero no de ayudarle al gobierno a esconder datos y seguir mintiendo a la ciudadanía. Esto sería complicidad. En estas negociaciones fiscales no puede haber compromiso de confidencialidad con el gobierno que vaya encima del compromiso de transparencia que ustedes tienen con los ciudadanos.” Ahora, una semana después me doy cuenta que no hay transparencia sobre cómo se llegó al acuerdo sobre los 550 millones. O sea, nadie entiendo cómo ARENA, que tuvo el sartén por el mango, al fin se dejó torcer el brazo. Tuve que armar el rompecabezas arrancándoles confidencias a varios de los actores y expertos involucrados.

No tiene sentido derramar lágrimas sobre leche derramada. La negociación no ha terminado, y si ustedes están dispuestos a hacer un análisis crítico (y autocrítico), lo que no se logró en la primera ronda se puede arreglar en las siguientes.

Para lograr esto, hay algunos pasos lógicos que tienen que dar.

  • Cambiar su el equipo de negociación y no permitir nunca que uno de sus negociadores vaya sólo a una bilateral a Casa Presidencial.
  • Ahora que el gobierno está urgido que se elijan los magistrados de la Corte de Cuentas, aprovechar esta situación e insistan que se seleccionen exclusivamente profesionales idóneos e independientes. Si el FMLN no accede a esto, que se olvide a cobrar el cheque de los 550 millones..
  • Poner como condición para cualquier acuerdo futuro que primero se haga una reforma a la recién aprobada Ley de Responsabilidad Fiscal, poniéndole los dientes necesarios. La otra vía sería poner los dientes que faltan directamente al Código Penal. Si el presidente veta esta reforma, no habrá acuerdo.
  • Una vez que se tiene una legislación con sólidos dientes penales, se resuelve el problema con el presupuesto 2017. El mismo gobierno lo va a retirar y rehacer el presupuesto, como la Constitución manda – para evitarse consecuencias legales.
  • Poner como segundo candado un acuerdo vinculante con el Fondo Monetario Internacional.
  • Involucrar a los diputados y la opinión pública en cada paso de la negociación. Escuchen a su propia gente y sus amigos. Todos sabemos que en la última votación, si no hubiera sido por presión de la jefatura, mucho más que 3 diputados se hubieran negado a ratificar el acuerdo de la mesa fiscal.
  • Insistir en que el gobierno conteste la pregunta de Manuel Hinds: ¿Dónde está el pisto, que al gobierno entró por recaudación y préstamos?
Una vez que están los 4 candados (una Corte de Cuentas independiente, acuerdo con el FMI, Ley con dientes, y transparencia hacía la sociedad), y sólo entonces, la mesa estará nivelada y se podrá discutir la esencia del asunto: ¿Cómo parar la hemorragia?

Una vez que se tenga los candados y esté parada la hemorragia, hay que ponerle al paciente la sangre que sea necesaria. Antes, no tiene sentido. Cualquier neurocirujano les puede explicar esto.

Les deseo la paciencia, la sabiduría y el coraje de hacer lo correcto, sin dejarse chantajear por el gobierno y por su propios miedos a las encuestas. Saludos,


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(MAS!/El Diario de Hoy)